lunes, 7 de julio de 2014

DOS POEMAS DE FRANCISCO D. MURILLO (EL CABLE AZUL)





CON ESTA LUZ

Con esta luz podrías ser belleza o precipicio
baldosa floja o un tren de cercanías
una tesina sobre T.S. Eliot
una alimaña rabiosa, una formidable
pizza familiar de ruido y furia
un coágulo de sacarina
un techo bajo, un chicle en el pelo
un billete atascado en el agujero del bolsillo
canela en el café, sangre en el lavabo
clavo en tabla o pez en ministerio

con esta luz podrías ser
todo
nada
cualquier cosa

y sin embargo te veo

se impone un paso a tientas 


EL CABLE AZUL

Que no
que no, que no, que no
que soy un fraude
que no soy un poeta
no soy un artista
no soy un slammer

no soy tan solo un cazador de unicornios
con el pecho lleno de esquirlas de cuernos
no soy un nefasto capitán corsario
que culpa a las sirenas de todos sus naufragios

que diga lo que diga facebook
no tengo setecientos amigos
aunque tampoco estoy tan solo,
y menos si me prestáis vuestros oídos

no soy el miedo y la risa y el tedio y la prisa
y no me va tan bien como crees
ni tan mal como te gustaría
que quiero a mi chica porque no quiere ser mía
y hay días en que todavía soy capaz
de mirar las amapolas sin pensar en el opio

no soy uno de vosotros, gilipollas pretenciosos
soy muchísimo peor
pero exactamente igual al tratar de desmarcarme

que no soy esto y no estoy aquí
que no soy algo que se pueda ver
que soy tan solo el cable azul que une
la sordidez de lo real
con el laberinto infinito de lo imaginable
en el que me pierdo
que muero de sueño y vivo fuera del tiempo

soy
lo que
no
es

soy ficción, nostalgia, esperanza idiota
soy la máscara que dice más que el rostro
soy la cara que tengo y, sobre todo, la que pongo
soy todo lo que añoro
y los imposibles que persigo
como los perros persiguen a los coches
soy un dios que no me quiere,
un titán omnipotente con problemas de autoestima

soy una errata en un poema
un error de cálculo que lleva a la solución correcta
soy un tipo pequeñito a los mandos de un robot gigante
tan grande, tan grande
que no lo puede ver casi nadie

no soy más que un tal Fran subido a un escenario
golpeando fantasmas terribles con puños intangibles
monstruosos, incoloros e imaginarios
y sacando chisteras y varitas mágicas
de la madriguera de las conejitas cosplayeras
sospechando que tan solo ellas pueden salvarnos
del fondo monetario internacional
soy el presidente de la asociación de víctimas del síndrome de Stendhal
y sigo saliendo ahí fuera a enfrentarme a pecho descubierto a la belleza
ya sea en una mirada o en un poema

y eso, solo eso, es todo lo que soy, joder
eso y, por eso,
a veces
todo lo demás
también
 
FRANCISCO D. MURILLO, EL CABLE AZUL

Escribe, dibuja, hace fotos y no come tomate bajo ninguna circunstancia. No es escritor, dibujante ni fotógrafo; se supone que en su vida civil es un tal Francisco David Murillo Zamorano, pero es un secreto, así que no vayas a ir contándolo por ahí. Nació desnudo en 1982 con gran éxito de crítica y público, y luego fue el tío y estudió (casi siempre vestido) Filología Inglesa y Diseño Gráfico. A día de hoy enseña idiomas por dinero y dice que es mejor que robar, aunque un poquito más peligroso.
Autor de una nota cariñosamente obscena al pie de la tumba de Sylvia Plath en Heptonstall, siempre lleva encima un boli bic por lo que pueda pasar. Coordinador de los ciclos de recitales Desviaciones y Rotondas (con Bolo García), Cadillacs & Dinosaurios (con Piedad García-Murga) y El Espíritu de la Escalera (con Laura Mequinenza), ha publicado en diversas antologías (Bukowski Club, Poetry Slam, Postales al Viento...) y revistas (Pro-Vocación, Gatos y Mangurrias...) y prepara un poemario muy peculiar para finales de 2014.


Mientras tanto, va publicando algunos de sus poemas y fotografías en:

http://elcableazul.blogspot.com.es/

 

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